20 de julio de 2026
Política

Nuevo Congreso, nuevo mapa político: así queda la representación del Cesar

Hoy inicia oficialmente un nuevo periodo legislativo en el Congreso de la República de Colombia, correspondiente al periodo 2026-2030, y con él también se configura un nuevo mapa político para el departamento del Cesar.

La bancada cesarense llega al Capitolio con caras nuevas, nombres conocidos, algunas ausencias que no pasan desapercibidas y, por supuesto, una enorme responsabilidad frente a un departamento que tiene mucho por resolver.

En la Cámara de Representantes, el Cesar cuenta con cuatro curules propias y una quinta correspondiente a la Circunscripción Especial de Paz.

La gran novedad está en la llegada de tres nuevos congresistas: Mello Castro, Alexandra Pineda y Carlos Gúmer de la Peña. Los tres debutan en el Congreso de la República y llegan con el reto de demostrar que la renovación política también puede traducirse en gestión, resultados y respuestas concretas para el territorio.

Del otro lado está la experiencia. Alfredo “Ape” Cuello vuelve a ocupar una curul en la Cámara y continúa consolidando una larga trayectoria legislativa. Es, sin duda, uno de los congresistas con mayor experiencia de la bancada cesarense.

Y mientras unos llegan por primera vez, otros repiten. Jorge Rodrigo “Yoyo” Tovar vuelve a ocupar la curul de la Circunscripción Especial de Paz, en representación de las víctimas y de territorios históricamente golpeados por la violencia.

En el Senado, el panorama es más reducido. El Cesar queda con apenas dos representantes en la cámara alta, luego de que José Alfredo Gnecco quedara por fuera de esta nueva composición.

Didier Lobo vuelve y juega. El senador inicia un nuevo periodo consecutivo en el Congreso, mientras que Claudia Margarita Zuleta emprende un nuevo camino en la política nacional y abre un espacio especialmente significativo para el liderazgo de la mujer cesarense en el Senado de la República.

Así, entre nuevos rostros, congresistas que repiten y figuras con amplia experiencia, el Cesar inicia una nueva etapa legislativa.

Pero más allá de los nombres y de las fotografías de posesión, comienza ahora el verdadero reto.

La seguridad debe estar en el primer renglón de la agenda. El Cesar enfrenta una creciente preocupación ciudadana por la delincuencia, la extorsión, los homicidios, el avance de estructuras criminales y la necesidad de recuperar la tranquilidad en municipios y zonas rurales.

Porque una región sin seguridad difícilmente puede crecer.

También está el desafío económico. El Cesar necesita avanzar en la generación de empleo, fortalecer su sector agropecuario, impulsar la diversificación productiva y prepararse para los cambios que plantea la transición energética.

El campo, la infraestructura, la conectividad, el acceso al agua potable, la salud, la educación y la inversión social completan una agenda que no es precisamente pequeña.

En otras palabras: hay mucho por hacer y poco espacio para perder el tiempo.

El nuevo Congreso apenas comienza. La pregunta ahora es si esta nueva bancada logrará trabajar de manera articulada, más allá de los partidos y las diferencias políticas, para que la representación del Cesar no se quede solamente en curules ocupadas, sino que se traduzca en gestión, recursos, leyes y soluciones.

Porque llegar al Congreso es importante, pero para el Cesar, lo verdaderamente importante será que sus congresistas logren que el departamento se sienta, se escuche y se tenga en cuenta en las grandes decisiones nacionales.

El periodo 2026-2030 apenas comienza. Y el Cesar, como siempre, estará mirando.

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