26 de agosto de 2026
Local

“Comienza ahora”: Fabio Torres, el ‘Rector’ que hizo de su vida una escuela para cumplir sueños

“No procrastines más, no aplaces más. Comienza ahora”. Así hablaba Fabio Torres Molina cuando se paraba frente a un grupo de personas para contarles que los sueños sí se cumplen, pero que no basta con imaginarlos: hay que comprometerse con ellos.

Lo decía con la tranquilidad de quien había aprendido esa lección mucho antes de escribirla en un libro. La había aprendido trabajando desde niño, tocando puertas, equivocándose, insistiendo y empezando una y otra vez.

Por eso duele tanto que este lunes 24 de agosto de 2026 su voz se haya apagado de manera inesperada. Porque Fabio estaba contando su historia, y todavía tenía mucho por contar.

Hacía apenas unos días había participado en uno de los espacios en los que venía compartiendo su experiencia. Era una etapa que disfrutaba profundamente y que había asumido como un nuevo propósito: llevar a otras personas el mensaje de que sí se puede comenzar, incluso cuando no se tienen todas las herramientas, incluso cuando aparece el miedo.

Lo hacía a través de su conferencia “Cumplir mi sueño: la experiencia”, inspirada en su libro “Cumplir mi sueño, mi plan favorito”, publicado en 2025. Pero antes de convertirse en conferencista, empresario y una de las figuras más reconocidas de la publicidad en el entorno vallenato, Fabio fue un niño que tuvo que aprender a trabajar.

Tenía apenas 13 años cuando comenzó

Fabio comenzó a trabajar cuando apenas tenía 13 años. Tras ser expulsado del colegio, llegó a la empresa de publicidad exterior de su tío Eder Torres y empezó como mensajero. Caminaba por las calles de Valledupar cargando papeles, haciendo mandados y aprendiendo, sin saberlo, las primeras lecciones de una profesión que terminaría marcando su vida.

“Llegué a trabajar desde abajo y a construir un sueño que no sabía que estaba construyendo”, contó en uno de sus testimonios.

A los 15 años comenzó a inquietarse por el diseño. Sin haber tocado siquiera un computador, observaba, preguntaba y proponía. Insistía en que las cosas podían hacerse de otra manera. Hasta que alguien decidió darle la oportunidad de aprender.

“¿Te gustaría aprender esto?”, le preguntaron. “Sí”.

Ese sí fue suficiente para cambiar el rumbo.

Su curiosidad se convirtió en talento y ese talento, con los años, en una trayectoria. También encontró en el camino personas que creyeron en él, como Ramón Duarte, de la revista Rumbera, quien le permitió profesionalizar su trabajo y acercarse aún más al mundo de la comunicación y el entretenimiento vallenato.

Fabio comenzó a aprender diseño gráfico y descubrió una pasión que con los años se convertiría en oficio, empresa y forma de vida.

Zona Creativa

Lo que había comenzado con un muchacho haciendo mandados terminó convirtiéndose en una empresa alrededor de la publicidad, el diseño y la comunicación. A los 24 años creó Zona Creativa, generando empleo y posicionandose con el pasar del tiempo.

Pero en el camino también aparecieron los artistas, los medios y el mundo vallenato. Y entre tantas historias, hubo una amistad que ocupó un lugar especial en su vida: la que construyó con Silvestre Dangond.

El vínculo comenzó mucho antes de que fueran amigos cercanos. Fabio ya trabajaba con el equipo del artista, especialmente con su mánager Carlos Bloom, apoyando la comunicación y la difusión de sus proyectos.

Silvestre Dangond y ‘el rector’

El 6 de mayo de 2008, ese día, Silvestre cruzó la puerta de la oficina de Fabio.

Él mismo contaba que desde ese momento su vida se partió en dos. Lo que vino después fue una amistad que trascendió lo profesional, y también nació una expresión que terminaría acompañándolo durante años. Silvestre llamó aquel espacio “la Universidad de la Publicidad”.

Y si había una universidad, tenía que haber un rector. Fue Farid Ortiz quien terminó dándole ese título, en medio de una de esas escenas que nacen entre amigos, risas y música. Desde entonces, Fabio fue para muchos simplemente “el Rector”.

Y el apodo le quedó perfecto, porque si algo hizo Fabio fue enseñar. No necesariamente desde un salón de clases, sino desde su propia experiencia.

Enseñó que se puede empezar desde abajo; que una oportunidad puede cambiar una vida; que la creatividad también se aprende; que insistir sirve.
Y que los sueños necesitan algo más que ganas, necesitan acción.

Esa fue precisamente la esencia de la nueva etapa que comenzó a vivir en 2025.

“Cumplir mi sueño, mi plan favorito”

Con “Cumplir mi sueño, mi plan favorito”, Fabio puso en palabras la historia que había construido durante décadas. Y con “Cumplir mi sueño: la experiencia”, salió a compartirla personalmente con muchas personas.

Durante ese recorrido realizó más de 25 eventos y llevó su mensaje a más de 5.000 personas.

Ya no hablaba solamente de publicidad. Hablaba de vida, de oportunidades, de comenzar, de no aplazar aquello que realmente se quiere. Y quizá por eso sus palabras hoy adquieren otro significado.

“Dar el primer paso”, repetía. No importaba si había miedo. Había que darlo.

Porque Fabio sabía de primeros pasos; él había dado el suyo a los 13 años, cuando todavía no podía imaginar que aquel niño que caminaba por las calles de Valledupar haciendo mandados terminaría creando su propia empresa, relacionándose con grandes artistas, siendo llamado ‘el Rector’ y escribiendo un libro para contarle a otros cómo perseguir sus sueños.

En los últimos meses estaba disfrutando especialmente esa posibilidad de contar y reconocer el camino recorrido, y de convertirlo en inspiración para quienes apenas estaban comenzando.

Por eso su partida sorprende todavía más. Porque llegó cuando Fabio parecía estar abriendo otro capítulo. Había encuentros por realizar, historias por compartir y personas esperando escuchar ese mensaje que repetía con tanta convicción.

Pero su historia quedó escrita.

Y quizá el mejor homenaje para un hombre que hizo de su vida una escuela sea recordar aquello que tantas veces quiso decirles a los demás:
No aplaces más. Da el primer paso. Comienza ahora.

Hoy Valledupar despide al hombre, al empresario, al creativo, al amigo y al ‘Rector de la Publicidad’. Pero también despide a alguien que entendió que cumplir un sueño no significa solamente llegar a la meta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *