Conmoción en Santander: Paula Carley Coca, de 23 años, fue asesinada mientras trabajaba en una cafetería de Pinchote

Un nuevo caso de violencia contra la mujer genera indignación en el departamento de Santander. Paula Carley Coca Murcia, de 23 años, fue asesinada mientras cumplía su jornada laboral en una cafetería ubicada en el sector La Recta, sobre la vía que comunica a San Gil con Socorro, en jurisdicción del municipio de Pinchote.
De acuerdo con la información conocida sobre el caso, la joven fue atacada con un arma cortopunzante por un hombre de 63 años, identificado en medios de comunicación como Leonardo Gómez Bernal. La agresión ocurrió al interior del establecimiento donde trabajaba Paula.
Según las primeras versiones, el hombre habría desarrollado un interés sentimental por la joven, quien no correspondía a sus pretensiones. Precisamente, una de las frases atribuidas al agresor en las versiones conocidas del caso, «Si no era para mí, no era para nadie», ha generado especial indignación.
Tras el ataque, Paula fue auxiliada y trasladada a un centro asistencial en San Gil, donde falleció debido a la gravedad de las heridas.
Luego de cometer la agresión, el señalado responsable habría intentado escapar, pero fue interceptado por las autoridades mediante un operativo policial en San Gil.
En el desarrollo del proceso judicial, la Fiscalía le imputó el delito de feminicidio agravado. De acuerdo con los reportes publicados , el hombre aceptó los cargos y un juez le impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.
El asesinato de Paula ha provocado rechazo entre los habitantes de la región. Familiares, amigos y ciudadanos se han unido para exigir justicia y rechazar cualquier forma de violencia contra las mujeres.
La muerte de esta joven de apenas 23 años vuelve a poner en evidencia la gravedad de la violencia de género y la necesidad de prevenir las conductas de acoso, intimidación y control que pueden poner en riesgo la vida de las mujeres.
Paula tenía sueños, proyectos y un futuro por delante. Hoy su familia y la comunidad santandereana claman por justicia.
